Mobuzz, Dans y la teoría del fuego.
Cambio de tercio. Por saturación no suelo tocar temas laborales-tecnológicos en el blog, pero la caída de mobuzz.tv (ahora ya podemos escribir su nombre sin temor a sentirnos manipulados) y sus efectos colaterales, vividos en tiempo real en el espacio twitter y en la blogosfera, grandes beneficiados en esta “crisis”, han revelado a las claras el estado de la cuestión online en España.
Para los no iniciados, Mobuzz.tv era un canal de televisión online -la televisión 2.0, según ellos- que producía tres piezas diarias, un noticiero, un programa de cotilleo y un resumen de actualidad. Hace 3 semanas, su CEO Anil de Mello saltó a la palestra comunicando problemas de liquidez, lo que les llevó a abrir una particular ronda de financiación basada en las donaciones de todo aquel que estuviera interesado. La cifra era 120.000 euros en cinco días -habéis leído bien-; decían gastar 50.000 euros al mes en piezas que mayormente se componían de un refrito de videos de Youtube y noticias de Techcrunch. Todo acorde al plan de negocio, según sus gestores. A los pocos minutos, una oleada de críticas recorre las vías rápidas de internet -Twitter y la zona de comentarios de Mobuzz- con argumentos de todo tipo: la idoneidad de autodenominarse start-up tras cuatro años de actividad, el uso inapropiado de las donaciones, el modus-vivendi y modus-operandi de la compañía, conocidas popularmente como “video de la piscina”.
Es en este momento cuando aparece en escena Enrique Dans, el metabloguero, y nos enteramos de que figuras como Varsavsky o él mismo tienen participaciones en la empresa. A partir de aquí, la corriente de opinión se bipolariza, surgiendo un grupo de afines que ha demostrado funcionar como una casta endogámica muy cohesionada y bien organizada -los Arcos, Delgado, Moroca, Alonso, etc- y un grupo heterogeneo de críticos con argumentos de peso en contra de la acción. El debate se afila y Enrique Dans abre la caja de truenos y suelta perlas a los críticos del calibre de “cabrones” e “hijos de puta con tiempo libre”. Las donaciones llegan y a las sospechas de viralidad de la parte crítica se responde con conceptos como el de “marketing vital”. Cerrado el plazo, se alcanzan 33.000 euros -cinco millones de pesetas en cinco días- y el CEO de Mello anuncia que el ruido generado -y aquí Dans se desdice y admite la viralidad de la acción- ha provocado que nuevos socios aporten capital para continuar con la empresa. Semana y media después, empleados de Mobuzz filtran a través de twitter que la empresa cierra y al día siguiente la web emite un comunicado -en Helvetica Neue, muy 2.0- admitiendo el fin de la actividad y la devolución de los donativos, para lo que piden tiempo.
Como Fuckowski ya lo dijo todo ayer, aporto mis dos centimos al debate con dos reflexiones que lancé en su día y que hoy mantengo:
- 1-. En tiempos de crisis como el que vivimos, la solidaridad es un bien de incalculable valor y bajo ningún concepto se puede pervertir para financiar aventuras de dudoso fín. No se debe confundir lo legal con lo ético, y no todo vale. Tras muchos años trabajando en el sector tecnólogico, he concluído aceptando la existencia de 3 grupos: los pirómanos, los apagafuegos y los vendedores de humo; los primeros crean, emprenden e innovan, los segundos ejecutan y se dejan la piel para poner en marcha las ideas de los primeros, y los terceros venden. Personajes como el señor Dans, tan dados al improperio, se mueven en este tercer grupo. Evangelizan desde los canales que controlan a su grupo de afines -los palmeros, si usamos su terminología científica-, pero bajo ese aparatchik uno encuentra nada, humo, la cancamusa de Fuckowski.
- 2-. El control de la opinión, en este santo medio, es IM-PO-SI-BLE. Puedes hacer ruido insultando y luego cerrando los comentarios en tus canales, pero la información circula libre y salvaje por la red -una de esas dospuntoceradas que con tanto ardor defienden los vendedores de humo- y la crítica y la opinión emerge.
- 3-. La constatación de que Twitter es hoy en día el mejor vehículo de transmisión de información en la red.
Llegados a este punto, sólo nos queda desearle la mejor de las suertes a los profesionales implicados -”capitaneados” por un Javier Capitán correctísimo en todo momento o un Figuerola Ferretti al que queremos seguir viendo- y expresar a los vendedores de humo, a los cancamuseros fuckowskianos, nuestra voluntad de seguir opinando libremente en este medio bendito que ellos, a su pesar, no pueden controlar.
P.D-. Dado que el tema sigue vivo, recojo algunos aportes interesantes de última hora
Buen approach al caso (Gracias a nubeblog)
Información de un presunto extrabajador de Mobuzz
Esta entrada fué posteada el Viernes, 28 Noviembre 2008 a las 12:29 y está almacenada en Publicidad, Tecnología. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada en el RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.



