Cuanto más tienes…

film students

Tengo un amigo que es profesor de la asignatura de Edición de Cine en una universidad privada, en la carrera de Comunicación Audiovisual, claro está. Esta asignatura en su plan de estudios se ofrece como optativa, algo ya incomprensible de por sí, porque si una sola materia debería ser obligatoria en unos estudios de cine y TV tendría que ser la relacionada con la edición, es decir, la tarea de unir las imágenes para crear movimiento y secuencias, y dando el ritmo correcto.  El colmo es que este año la asignatura ni siquiera se impartirá por falta de alumnos matriculados, interesados, en estudiar Edición.

Pasando por alto este primer error, de lo que me cuenta me quedo con el poco interés que muestran en general los alumnos, no sólo por esta asignatura, sino por toda la carrera, sobre todo por los aspectos y materias más relacionados con la técnica, con la práctica, con lo que se diría trastear en asuntos directamente relacionados con la carrera que están estudiando y con las profesiones a las que llevan estos estudios. Aparte, la falta de conocimiento sobre cine, sobre obras y sobre el oficio, llega a niveles preocupantes en temas básicos.  Por ser Comunicación una carrera tan “lúdica” y vocacional, sorprende más ver que entren estudiantes sin interés real.

Lo que más nos sorprende es  lo poco que aprovechan todos los medios a su alcance para realizar prácticas. Siendo sincero reconozco que en nuestros años (no hace mucho, ambos estudiamos Comunicación y somos  de la promoción del 2004) tampoco aprovechamos la universidad y los medios que teníamos todo lo posible. Pero a pesar de que ponga por delante este mea culpa, hay que recalcar que los medios al alcance de estos jóvenes por el hecho de estudiar en el 2009 (abaratamiento y mejora de los equipos audiovisuales) son incomparables a los de hace 5 años.

Además en una privada el hecho de ser muy pocos alumnos por clase da un ratio de equipos por alumno más alto y las ganas y disponibilidad de algunos profesores (como mi conocido) para hacer del aprendizaje algo práctico, dinámico y útil es algo que encontramos en contadas ocasiones en nuestra facultad (tanto por profesores con el mal del catedrático, como por la falta de asignaturas prácticas, técnicas, o pegadas a la realidad actual de los medios audiovisuales o la imposibilidad de hacer trabajos prácticos con clases de más de cien alumnos).

No es comprensible que haya chavales (no todos, pero sí demasiados) a los que darles una cámara, un equipo de edición y tiempo, y pedirles que hagan lo que quieran lo entienden como una obligación y un suplicio. Nosotros lo comparamos, no solo con nuestra etapa de estudiantes sino también con gente que se dedica profesionalmente al audiovisual y ni siquiera tuvieron una formación académica en el tema pero que se buscaron la forma de practicar por su cuenta, con muchos peores medios y oportunidades.

Además en el caso de estos alumnos no se les exige normalmente originalidad. La presión por tanto no viene del bloqueo creativo de alguien que quiere o tiene que hacer una pieza audiovisual que sea nueva, por la sensación de que “todo está ya hecho”.

En cambio, deberían entender que están la universidad y en una clase de edición, por lo que se puede trabajar sobre una idea conocida y simplemente hacer el trabajo técnico de pasarla del papel a un medio audiovisual. No hay presión, no se pierde dinero, incluso se valora más que aprovechen la caja de arena para ser arriesgados y probar cosas que seguramente no funcionen pero de la que aprenderán cuanto menos lo que no hay que hacer. Pero nada: se ven como paralizados.

Por ejemplo, una de las iniciativas que promovió este profesor fue un trabajo conjunto de alumnos en el que se realizaran cortometrajes en vídeo, repartiendo las labores entre alumnos de distintas asignaturas relacionadas con cada puesto. Con todo lo contado no extraña saber que la iniciativa, lejos de ser considerada por los alumnos un regalo, y una divertida forma de practicar algo que es habitual en el ámbito profesional, el reparto de tareas y responsabilidades, fue motivo de continuas quejas. Y todo porque junto a ese miedo a llevar ideas a cabo (no ya a ser original) se encuentran alumnos con el concepto de autoría audiovisual un poco exagerado: lo quieren hacer todo ellos, y no aceptan ser parte de un proyecto conjunto con reparto de responsabilidades.

No sabemos por qué ocurre todo esto, pero nuestra conclusión, fácil de compartir después de leer todo lo contado, es que cuanto más tienes, o cuanto más ponen a tu disposición incluso sin pedirlo o merecerlo, menos lo valoras y menos lo aprovechas.

Es habitual leer anécdotas de grandes directores contando como desde su infancia se hacían de cualquier forma con cámaras y película de 8 mm. para poder poner en práctica todos los experimentos de aprendizaje que tenían en la cabeza, de manera casi obsesiva, involucrando en ellos a su familia, amigos, y proyectándolos a una audiencia poco crítica y poco voluntaria… Del otro lado están estos chicos, en una universidad privada, con cámaras, medios para la edición,  más estudiantes con los que trabajar en equipo y una audiencia amplia, de alumnos y profesores, de los que extraer  tras proyectar sus trabajos algún feedback y una opinión formada de alguien que sabe algo de cine. Eso sin contar que el siglo XXI permite la difusión de sus trabajos en internet, presentarse a premios… lo que debería ser un aliciente más para aprovechar y probar todo lo posible durante su estancia en la Universidad.

Espero que contar esto sirva un poco de revulsivo para alguien que lo lea, y se dé cuenta antes de acabar la universidad de la enorme oportunidad que tiene. Es una frase que yo escuché en su momento y no entendía del todo, así que supongo que otros en esa situación tampoco tomarán este consejo en cuenta, pero no quiero dejar de intentarlo. Cuando uno se pone a trabajar, echa algo de menos la época universitaria, y el tiempo que tuvo entonces para hacer lo que ahora quisiera, y no puede.

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Esta entrada fué posteada el Domingo, 11 Enero 2009 a las 23:43 y está almacenada en Miscelanea. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada en el RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.

11 respuestas a “Cuanto más tienes…”

admin 12 Enero 2009 a las 10:59

Verdades como puños. Excelente post.
Yo provengo de una promoción anterior a la tuya (la del 90 como fecha de inicio) y por entonces, en la facultad de CC. de la Información de la U.C.M, hasta el último año en que lanzaron la Telecomplutense, el acceso a las mesas de edición era casi sacrosanto. Recuerdo el primer año de Telecomplutense como la experiencia mas gratificante de mis años de carrera, haciendo de todo y todo mal, guionizando, rodando, editando, dirigiendo, protagonizando…Ahora que se habla mucho de la redefinición del modelo de universidad pública en relación al affaire Bolonia, y dado que, por lo que parece, el coste para acceder a la enseñanza superior va a ser…superior, habría que exigir a los centros que pongan a disposición de los alumnos todos los medios posibles para adentrarse en la enmarañada jungla laboral lo mas preparados posible. Y a ellos, como bien dices tu, que expriman todo aquello que tengan a mano.
De mi quinta (un año mas joven) era Amenabar y sólo hay que recordar como y donde rodó su Tesis.
Un saludo y buena semana.

Elphaba 12 Enero 2009 a las 19:22

¿Será que ahora parece que todo el mundo aspira a un éxito, y rápido? Quizás quieran directamente la alfombra roja sin pasar por la casilla de salida. En otro ámbito profesional muy diferente al vuestro también observo fenómenos parecidos, y las escasas prácticas hay pocos que las aprovechen bien.

Sergio Arán 13 Enero 2009 a las 2:01

En realidad no, Elphaba. De mi generación, los que estaban en mi clase y a los que conocí bien, incluido el amigo Bandini, no queríamos ni el éxito rápido ni yo creo que quisieramos trabajar con rapidez. Yo creo que, en una época que no había internet y por tanto, un fanático del cine no encontraba a otro fanático del cine tan rapidamente, nos conformábamos con los profesores que eran buenos en lo suyo, con hablar mucho de cine, ver muchas películas y, en definitiva, disfrutar de aquellos años que fueron como un regalo del cielo.
Yo creo que nuestro sueño era coger una cámara y rodar o grabar lo que fuera. La diversión de hacer cine. Los sueños de alfombra roja son más para los que estudian para ser actores… pero la idea de encajar dos planos (que en aquel momento, en mi facultad era imposible) era un sueño inalcanzable.
Y además, no quiero ni pensar en las risas que habríamos hecho si mi grupete de amigos hubiera accedido a una cámara. Si teníamos una de vídeo y tenemos parodias de todas las películas…

volga 13 Enero 2009 a las 11:10

Lo que comenta Sergio es lo que yo pensaba que pasaba en la Universidad antes y lo que me llevó a escribir este post viendo lo que pasa ahora. La sensación es que el cine digital, internet y la televisión ha quitado la necesidad de ir a la Universidad simplemente para conocer a otros cinéfilos o poder practicar. Ahora hay mucha información en la red, se pueden bajar todas las películas y verlas sin tener que esperar a que la proyecten en la filmoteca,las cámaras miniDV dan mucha calidad, la edición se puede hacer con un PC casero, en los extras del DVD hay más información sobre las películas de las que cualquier profesor podría contar nunca…
Todo lleva a que los que tienen ganas de formarse y practicar pueden hacerlo facilmente sin pasar por la Universidad, y lo contrario:los que van a la universidad pueden hacerlo sin ganas y sin aprovechar su estancia.
Vale, podemos formarnos sin ir a la Universidad, pero una vez dentro ¿Por qué desaprovechar el tiempo, la estancia, las posibilidades, los medios? Pues esto es lo que hacen muchos alumnos últimamente.

admin 13 Enero 2009 a las 16:14

Cuanta razón tenéis. De todos modos, la universalización de las nuevas tecnologías hace que cualquiera con unas horitas de vuelo pueda grabar un flamante corto en una camara HD -700 euros- y editarlo en casa con una trial de 90 días del Adobe Premiere -gratis-.

Y yo creo que esto, unido a la facilidad para encontrar información en este nuevo mundo que nos ha arrollado a todos, es intrínsecamente un hecho positivo, aunque conlleve los riesgos de una didáctica descabezada y sin guía.

Virtudes y defectos. Lo que si creo es que la universidad tiene que hacer un esfuerzo enorme para no quedarse atrás y avanzar al mismo paso que la sociedad a la que pretende formar.

admin 13 Enero 2009 a las 16:20

No olvidemos la calidad del cuerpo “idiocente”, personíficada en “catedráticos” de la altura de un Hernáiz -cumbre universal de la estulticia académica- o una Mercedes Etreros enseñando literatura -no dejo de tener pesadillas con Bajtin desde entonces-.

Lo mejor, el cuarto año de carrera, jugando al mús toda la santa tarde. Aquello si que era vida.

volga 13 Enero 2009 a las 16:31

Sí, está claro que la Universidad se tiene que adaptar mucho más rápido. Y viendo el plan de estudios de la Complutense introducido en 2004 se vio que no es nada fácil esa adaptación, porque aquel plan ya nació desfasado.
Esperemos a ver el nuevo plan para la convergencia con Bolonia, que recortará la carrera (grado a partir de ahora) a 3 años. Pero mal vamos porque los planes se hacen más en función de los departamentos más poderosos en cada facultad y las asignaturas que pueden y quieren dar los catedráticos que están en ese momento en lugar de por el sentido común de las materias básicas necesarias para la formación de profesionales, repartidas en el limitado tiempo de la carrera proporcionalmente a su importancia en dicha formación.
Me explico: para formar a un profesional y un universitario está claro que hace falta cultura general, así que no se puede decir que no se enseñe historia, historia del arte, economía, lengua española o derecho constitucional. Pero esas asignaturas no pueden ser obligatorias y tener más horas de enseñanza que otras FUNDAMENTALES para el conocimiento del audiovisual como son la edición, el guión de cine y de televisión, la fotografía… todas ellas materias que no son troncales y algunas ni están en el plan de estudios de algunas facultades españolas de Com. Audiovisual.
Cualquiera puede practicar en su casa con la miniDV, el premiere, unos colegas y aprendiendo a base de IMDB Y Making of de DVD, pero la Universidad tendría que ser una opción para aprender el arte y el oficio audiovisual de una forma más profunda y aprovechando el estudio y conocimiento previo adquirido en un siglo y pico de cine.

admin 13 Enero 2009 a las 16:34

Amen, Volga.
Estaría bien que entrara peña de la facultad de Ciencias de la información, diera su opinión y compartiera sus recuerdos sobre aquellos maravillosos años (ahora es cuando Joe Cocker empieza a cantar eso de “What will you do if i sing out of tune”)

amelie 12 Julio 2009 a las 14:25

…sin duda alguna… he aterrizado por casualidad en uno de los mejores universos del mundo web… enhorabuena… me ha gustao!!!

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