La puerta del cielo, bigger than lunch.
Llevaba largo tiempo deseando enfrentarme a la que probablemente es considerada la madre de las películas malditas, el apestado número uno de la historia del cine, La puerta del cielo, el western que Michael Cimino escribió y empezó a rodar apenas una semana después de su arrollador éxito en los Oscars de 1979 con El Cazador. La película, que condujo estrepitosamente a la ruina a la United Artists fundada originalmente por Chaplin, Fairbanks, Pickford y Griffith, hoy puede y debe ser vista sin prejuicios ni consideraciones mas allá de lo estrictamente cinematográfico. Ebrio de éxito, Cimino, irregular realizador capaz de lo mejor -El Cazador, Manhattan sur o la película que nos ocupa- y de lo peor -37 horas desesperadas o El siciliano- se plantó ante un estudio que, en un intento de sumar mas gloria (y oscars) a su sólida trayectoria, había apostado por el niño bonito del cine de entonces para acabar consumiéndose en tal empeño, siendo engullido finalmente por la MGM. Podéis encontrar en You Tube un increíble documental sobre el rodaje de Heaven´s Gate y la caída en desgracia tanto de la UA como del propio Cimino, que jamás consiguió levantar el vuelo tras semejante batacazo.
Afortunadamente, hoy, casi 30 años después de su rodaje, la película se impone a su propia leyenda y podemos observarla con la mirada limpia. Quien acuda a ella por vez primera, como ha sido mi caso, encontrará un western construido a la manera clásica, pero también tejido con una minuciosidad digna del mejor orfebre. Tal es la obsesión por el detalle que uno acaba ciertamente abrumado ante semejante propuesta, ante tan desmesurado empeño y ante la ambición que se desprende de el, y hoy, con su director condenado de por vida por sus decisiones en aquel rodaje, no queda mas que rendirse al valor que Cimino demostró.

La música y el baile como afirmación de la vida
Cuentan en el magnifico documental de Michael Epstein “Final Cut:The Making and Unmaking of Heaven’s Gate” que Cimino, dirigiendo a Eastwood y Bridges en su primera película “Un botín de 500.000 dólares”, ordenó a los dos actores repetir varias veces una secuencia. A la tercera, en el momento en que Cimino les indicó que rodarían una toma mas, Eastwood, productor de la película, se levantó y dijo “Es suficiente, vamos a por la siguiente”. De todos es sabida la concisión con la que Eastwood se manifiesta tanto en su vida como en su obra, y resulta divertido confrontar como dos estilos tan diferentes -el minucioso de Cimino, sin preocuparse por el número de tomas rodadas, o el mas profesional de Eastwood, tan cumplidor en tiempos y costes-, han llevado a ambos autores a firmar obras tan perfectas como El cazador y Sin perdón. El documental está salpicado de anécdotas y nadie en su sano juicio que esté en esto de amar el cine debería perdérselo. Abajo os incluyo el primero de los 8 videos y su enlace.

¿Un cuadro de Millet?
Volviendo a la puerta del cielo, e intentando explicar el incomprensible e inmerecido fiasco, podemos apuntar varias causas. La película narra la historia de James Averill (Kris Kristofferson), el sheriff de un condado de Wyoming que se ve inmerso en la lucha fratricida, auspiciada por el gobierno de los Estados Unidos y su mismísimo presidente, entre la asociación de ganaderos, el lobby de marrás de entonces, y los inmigrantes eslavos que huían del hambre en Europa y soñaban con establecerse en América e iniciar una nueva vida. La asociación, harta de que los inmigrantes roben ganado para alimentar a sus familias, declara la guerra al condado y elabora una lista negra con 125 personas a las que hay que ejecutar, para lo que contrata a 50 pistoleros a los que paga 5 dólares por día de trabajo y 50 por la cabeza de cada uno de los integrantes de esa lista. En esa lista se encuentra Ella Watson (Isabelle Huppert), que se debate entre el amor de James y el de Nathan Champion (un Christopher Walken tan inquietante como siempre), pistolero a sueldo de la asociación que progresivamente toma partido por la causa local. Hasta aquí la historia, interesante y llena de posibilidades, un western social en el que se percibe una voluntad humanista que lo emparenta con novelistas como Zola o Balzac y lo aleja de propuestas mas convencionales. No se podía esperar menos del Cimino de entonces.

Ella se debate. ¿Se puede amar a dos hombres a la vez?
El documental de Epstein apunta varias razones para explicar el fracaso de la pelicula:
- Cimino, tras una titánica lucha para conservar el final cut -potestad de decidir la última palabra en el montaje la película-, presentó a Bach y Field, los ejecutivos de UA, una primera versión de cinco horas y media, cuando por contrato había pactado menos de tres. Tal era la magnitud de lo que Cimino se traía entre manos, que necesitaba casi seis horas para contarlo como quería. Obviamente, la UA empezó a considerar la ruina de todo aquello, ruina que se vió alentada por la decisión personal de Cimino de retirar la pelicula de los cines y trabajar en un nuevo montaje, que redujo las casi 6 horas a los 146 minutos actuales. Aquella retirada nocturna, casi a escondidas, junto a la corriente negativa de la prensa hacia ella, la sentenció en taquilla.
- Isabelle Huppert. Considerándolo treinta años despúes, no queda sino felicitar a Cimino por una decisión tan arriesgada y acertada, pero entonces, la elección de una actriz francesa desconocida en Hollywood, marcó a la película en taquilla.
Vista hoy, la película presenta una evidente descompensación, motivada por el tajo que Cimino le metió al rollo en ese “segundo montaje”. Implacable en su busqueda de la perfección, plantea un prólogo -la licenciatura de la promoción del 70 de Yale- minucioso y explosivo en lo cinematográfico, con una de las secuencias en mi opinión mejor rodadas de la historia del cine, el vals que bailan en el patio de la universidad. Podría discutirse si la duración del prólogo es pertinente en términos narrativos, de progreso o explicación de la trama, pero visualmente, al igual que el resto de la película, la secuencia apabulla con una sucesión de travellings que, sumados a la planificación circular del baile, componen un todo arrollador. Este prólogo, de mas de media hora, entra en conflicto con el epílogo que Cimino plantea, la secuencia del barco, rodada al igual que el prólogo con posterioridad para intentar “explicar” la historia bajo las nuevas condiciones impuestas por la productora. En el epílogo, Cimino resuelve atropelladamente la historia de amor, y provoca una tensión entre las partes de la película. Resulta extraño que algunas partes, no necesarias para el desarrollo de la historia, se alarguen tanto, y otras como esta última, imprescindible en mi opinión, se resuelva tan torpemente. Llegados a este punto, y considerando el nuevo mercado, sería un lujo poder contar con un DVD en el que se nos diera la oportunidad de visionar la versión inicial de 360 minutos que Cimino ideó y en la que la historia encontraría posiblemente el ritmo preciso para contarse tal y como su autor quería.

Cartel de la versión mutilada. La UA intenta salvar los muebles.
Teniendo como ejemplos las ediciones de Novecento o La mejor juventud, con metrajes similares, y recordando la publicación de la caja de Blade Runner con todas sus versiones, no sería descabellado pensar en una reedición de lujo. Otra cosa es encontrar a alguien que ponga el dinero para ello, pero esta película merece ser redescubierta y valorada en su justa (y gran) medida.
Como remate, y volviendo al documental de Epstein, una anécdota que describe a Cimino. Levanta al equipo y se encamina a exteriores a rodar. El amanecer llega pero la luz no es la adecuada, así que se plantan a esperar. Pasan las horas y el equipo se mantiene parado a la espera de instrucciones. Podrían rodarse otras secuencias pero Cimino aguarda el momento para rodar su plano. Llegada la hora del almuerzo, se le acercan y le comentan que la comida está lista, a lo que el responde:
- “Lunch, what lunch? This is bigger than lunch. (¿Comida, qué comida? Esto es mas grande que una comida.)
Esta entrada fué posteada el Miércoles, 5 Agosto 2009 a las 21:52 y está almacenada en Cine. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada en el RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o hacer un trackback desde tu propio sitio.



Sergio Arán 6 Agosto 2009 a las 2:32
Humm… “nos define como generacionales” es una chapuza. Lo dejo en “nos define como blogueros de la misma generación”.