19 Enero 2009 / 5 comentarios » / por admin
Francia es un país de tremendos contrastes con una tradición cultural apabullante. En literatura, pintura, teatro o en la disciplina que nos suele ocupar en este blog, el cine, sus propuestas han sido demoledoras y su alcance universal. Basta recordar el origen de la tecnología en sí misma, gestada en la cocina de los prodigiosos hermanos Lumiere, o los maravillosos viajes lunares de Georges Melies para concederle a la cinematografía gala el crédito que merece. Un repaso a su historia nos permite encontrar nombres como el de Jean Renoir -¿alguno acaso sigue sin ver su insuperable “El río“, quizá la mejor película rodada por ser humano alguno?, Truffaut y el impacto de su Nouvelle vague, el gran Louis Malle o Claude Sautet, que certifican la garantía y la eterna buena salud de una escuela reconocible y a la vez diversa -comparar a Sautet con Chabrol no tendría sentido, por ejemplo-.

La enseñanza como vocación.
Desde aquella “Llegada del tren a la ciudad” de los Lumiere fechada en 1895 hasta 2008, ha llovido, pero películas como La Clase -Entre les murs, de Leonard Cantet- consiguen cerrar un círculo imaginario en el que el medio cinematográfico alcanza su completo esplendor, no tanto en el modo de contar sino en el alcance de lo que se cuenta, la ambición de hasta donde se pretende llegar como cineasta y el entramado de relaciones entre la ficción propuesta y su reflejo en la sociedad. En mi opinión, y para cualquier disciplina artística, cuando el arte y la sociedad se confunden de tal manera, asistimos a un espectáculo total, a la verdadera medida del arte, a su expresión definitiva.

La clase como escenario.
Laurent Cantet, autor de la interesantísima y jaleada por muchos “Recursos humanos” y la reveladora “Hacia el sur“, atesoraba trazas de director con mirada propia y una perceptible sensibilidad social, pero es en “La Clase” (excelente -sic- traducción del original “Entre les murs”) donde elimina cualquier artificio para filmar la esencia de una realidad apabullante y universal que nos golpea a diario y que condiciona y define a las generaciones venideras. La pedagogía, disciplina en la que Francia es pionera y abanderada -gracias por el dato, Difusa- es en esta película diseccionada bajo el bisturí de una cámara pocas veces más humana, pocas veces menos perceptible y a la vez mas presente en el transcurrir de una historia que no es ni comedia ni tragedia sino un acto de vida que transcurre ante nuestros ojos.

La literatura como ariete.
Hoy en día, cuando muchos se asustan de determinadas actitudes en unos hijos a los que directamente no reconocen -basta citar el escalofriante caso de la méndiga del cajero de Barcelona o los múltiples casos de acoso en colegios e institutos-, “La Clase” nos ofrece la posibilidad de asistir, como testigos privilegiados, al trabajo de un profesional de la enseñanza, François Bégaudeau, autor de la novela en la que se basa su guión y protagonista de la película, personaje para el que valientemente guarda aristas que condicionan su devenir y en el que encarna la pelea diaria de un colectivo que se faja por iluminar las mentes de niños y jovenes en muchos casos irreductibles. La historia en concreto plantea, durante un curso escolar -si bien la cronología de la historia no importa-, el modo en que François, tutor de una clase de secundaria de París, intenta sujetar las riendas de un grupo heterogeneo y conflictivo, en el que laten un gran número de las cuestiones que dinamitan la idea que los más ilusos puedan tener sobre una Europa unida.

Merecidísimo triunfo en Cannes
Integración racial, sentimiento de pertenencia al país, la busqueda de un modelo educativo que sencillamente funcione, la propia rebeldía juvenil y el sentimiento de afirmación que subyace en el cuestionamiento de la autoridad dibujan un lienzo de gran viveza y detalle; la imposibilidad de sujetar a un alumno problemático trasciende la normativa y los procedimientos del instituto -lo local- para terminar cuestionando la propia esencia pedagógica -lo universal-, la inutilidad de cualquier acto educativo y a la vez la feroz carga de futuro y esperanza contenida en el momento en el que una transferencia educativa -o meramente emocional- ocurre entre un profesor y su alumno. Si a esta propuesta, ya de por si estimulante, le unimos el acierto de Cantet a la hora de plantear una realización cristalina, una plena inmersión en el corazón de lo que filma y una progresiva fusión entre la ficción y la propia realidad, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que nos encontramos ante un film mayor, una de las películas capitales de la década y un nuevo recordatorio de que en Francia sigue latiendo el corazón de esta vieja y castigada Europa.
Posteado en: Cine, Literatura
Tags: Educación, Entre les murs, François Bégaudeau, La clase, Laurent Cantet, Pedagogía
16 Enero 2009 / 4 comentarios » / por admin
Gracias a Raul por el enlace. Este se lo quiero dedicar a Difusa, que anda un poquito plof.
Posteado en: Cine, Música
Tags: B.B King, Ben E. King, Cine, Música, soul, Stand By Me
13 Enero 2009 / 1 comentario » / por admin
Posteado en: Cine
Tags: Brett Ratner, Pierce Brosnan
11 Enero 2009 / 11 comentarios » / por volga

Tengo un amigo que es profesor de la asignatura de Edición de Cine en una universidad privada, en la carrera de Comunicación Audiovisual, claro está. Esta asignatura en su plan de estudios se ofrece como optativa, algo ya incomprensible de por sí, porque si una sola materia debería ser obligatoria en unos estudios de cine y TV tendría que ser la relacionada con la edición, es decir, la tarea de unir las imágenes para crear movimiento y secuencias, y dando el ritmo correcto. El colmo es que este año la asignatura ni siquiera se impartirá por falta de alumnos matriculados, interesados, en estudiar Edición.
Pasando por alto este primer error, de lo que me cuenta me quedo con el poco interés que muestran en general los alumnos, no sólo por esta asignatura, sino por toda la carrera, sobre todo por los aspectos y materias más relacionados con la técnica, con la práctica, con lo que se diría trastear en asuntos directamente relacionados con la carrera que están estudiando y con las profesiones a las que llevan estos estudios. Aparte, la falta de conocimiento sobre cine, sobre obras y sobre el oficio, llega a niveles preocupantes en temas básicos. Por ser Comunicación una carrera tan “lúdica” y vocacional, sorprende más ver que entren estudiantes sin interés real.
Lo que más nos sorprende es lo poco que aprovechan todos los medios a su alcance para realizar prácticas. Siendo sincero reconozco que en nuestros años (no hace mucho, ambos estudiamos Comunicación y somos de la promoción del 2004) tampoco aprovechamos la universidad y los medios que teníamos todo lo posible. Pero a pesar de que ponga por delante este mea culpa, hay que recalcar que los medios al alcance de estos jóvenes por el hecho de estudiar en el 2009 (abaratamiento y mejora de los equipos audiovisuales) son incomparables a los de hace 5 años.
Además en una privada el hecho de ser muy pocos alumnos por clase da un ratio de equipos por alumno más alto y las ganas y disponibilidad de algunos profesores (como mi conocido) para hacer del aprendizaje algo práctico, dinámico y útil es algo que encontramos en contadas ocasiones en nuestra facultad (tanto por profesores con el mal del catedrático, como por la falta de asignaturas prácticas, técnicas, o pegadas a la realidad actual de los medios audiovisuales o la imposibilidad de hacer trabajos prácticos con clases de más de cien alumnos).
No es comprensible que haya chavales (no todos, pero sí demasiados) a los que darles una cámara, un equipo de edición y tiempo, y pedirles que hagan lo que quieran lo entienden como una obligación y un suplicio. Nosotros lo comparamos, no solo con nuestra etapa de estudiantes sino también con gente que se dedica profesionalmente al audiovisual y ni siquiera tuvieron una formación académica en el tema pero que se buscaron la forma de practicar por su cuenta, con muchos peores medios y oportunidades.
Además en el caso de estos alumnos no se les exige normalmente originalidad. La presión por tanto no viene del bloqueo creativo de alguien que quiere o tiene que hacer una pieza audiovisual que sea nueva, por la sensación de que “todo está ya hecho”.
En cambio, deberían entender que están la universidad y en una clase de edición, por lo que se puede trabajar sobre una idea conocida y simplemente hacer el trabajo técnico de pasarla del papel a un medio audiovisual. No hay presión, no se pierde dinero, incluso se valora más que aprovechen la caja de arena para ser arriesgados y probar cosas que seguramente no funcionen pero de la que aprenderán cuanto menos lo que no hay que hacer. Pero nada: se ven como paralizados.
Por ejemplo, una de las iniciativas que promovió este profesor fue un trabajo conjunto de alumnos en el que se realizaran cortometrajes en vídeo, repartiendo las labores entre alumnos de distintas asignaturas relacionadas con cada puesto. Con todo lo contado no extraña saber que la iniciativa, lejos de ser considerada por los alumnos un regalo, y una divertida forma de practicar algo que es habitual en el ámbito profesional, el reparto de tareas y responsabilidades, fue motivo de continuas quejas. Y todo porque junto a ese miedo a llevar ideas a cabo (no ya a ser original) se encuentran alumnos con el concepto de autoría audiovisual un poco exagerado: lo quieren hacer todo ellos, y no aceptan ser parte de un proyecto conjunto con reparto de responsabilidades.
No sabemos por qué ocurre todo esto, pero nuestra conclusión, fácil de compartir después de leer todo lo contado, es que cuanto más tienes, o cuanto más ponen a tu disposición incluso sin pedirlo o merecerlo, menos lo valoras y menos lo aprovechas.
Es habitual leer anécdotas de grandes directores contando como desde su infancia se hacían de cualquier forma con cámaras y película de 8 mm. para poder poner en práctica todos los experimentos de aprendizaje que tenían en la cabeza, de manera casi obsesiva, involucrando en ellos a su familia, amigos, y proyectándolos a una audiencia poco crítica y poco voluntaria… Del otro lado están estos chicos, en una universidad privada, con cámaras, medios para la edición, más estudiantes con los que trabajar en equipo y una audiencia amplia, de alumnos y profesores, de los que extraer tras proyectar sus trabajos algún feedback y una opinión formada de alguien que sabe algo de cine. Eso sin contar que el siglo XXI permite la difusión de sus trabajos en internet, presentarse a premios… lo que debería ser un aliciente más para aprovechar y probar todo lo posible durante su estancia en la Universidad.
Espero que contar esto sirva un poco de revulsivo para alguien que lo lea, y se dé cuenta antes de acabar la universidad de la enorme oportunidad que tiene. Es una frase que yo escuché en su momento y no entendía del todo, así que supongo que otros en esa situación tampoco tomarán este consejo en cuenta, pero no quiero dejar de intentarlo. Cuando uno se pone a trabajar, echa algo de menos la época universitaria, y el tiempo que tuvo entonces para hacer lo que ahora quisiera, y no puede.
Posteado en: Miscelanea
6 Enero 2009 / 13 comentarios » / por volga
Ya que Rafa (uy, Admin) ha escrito sobre un tema que últimamente me está interesando y que sigo con ganas, he pensado que, en lugar de hacerle un comment kilométrico, voy a hacer otro post con mi visión actual sobre Twitter. Así tratamos el tema de una forma algo más profunda y desde dos puntos de vista. Que se note que el blog es de ambos.

Twitter está encontrando en su propuesta y el uso que le están dando un perfecto punto intermedio entre todas las formas previas de comunicación en internet, esto es, es un híbrido entre chat, mensajería instantánea, blogs, foros, listas de correo…
Primero empezó como un microblogging, por la sugerencia de uso de responder a la pregunta “Qué estás haciendo en este momento”, una información de una sola dirección, punto-masa, siendo la masa una lista de suscriptores conocidos por uno mismo y permitidos, y además pudiendo ser cualquiera que entrara a tu usuario de twitter si tu cuenta la dejabas como pública.
La limitación tan estricta de caracteres, que podría haber sido mal recibida, se ha aceptado bien por la comunidad y ha permitido hacerlo más cómodo para los usuarios, en estos tiempos de exceso de información y de comunicación, tanto para los creadores de contenido más vagos como para los lectores, que también consumen mejor decenas de fuentes de 140 caracteres que decenas de posts en blogs, que pueden ser de 2000 caracteres cada una. Por lo visto todos queríamos cortar la extensión de contenido y ha tenido que llegar alguien para limitarlo por decreto para darnos cuenta.
Y al igual que el sms se convirtió en algo tanto o más usado que la llamada por voz en los móviles casi inesperadamente, en el caso de twitter los replies (las respuestas) y los D o DM (mensajes directos) que parecían añadidos secundarios a la API (se ve por la poca importancia que tienen en la estructura de la web de twitter) se han hecho imprescindibles para la parte social de twitter. Ahora los mensajes se mandan a la “masa” de suscriptores, pero siempre teniendo claro que ese mensaje puede provocar una o varias respuestas unitarias de vuelta, que inicien conversaciones que se espera que mantengas.
Esto supone una diferencia con los comments de los blogs, en los que no se tiende a crear conversación tras el comentario, es solo un feedback que se suele tener en cuenta. Las respuestas se acercan más a los chats, por el hecho de ser públicas y ser leídas por el resto de seguidores comunes (y si la conversación se hace por DM pueden ser por tanto similares a la mensajería instantanea)
Pero como toda esta conversación no es necesario que se haga en directo, sino que se puede dejar enviado y ser leido y recibir respuestas en cualquier momento, es una forma de comunicación más similar a los ya menos usados foros o listas de correo.
Además con los foros tiene en común que aunque empezó como forma de contar tu vida personal, ahora twitter es algo también profesional, y hay gente y organismos que separan en distintas cuentas la información que va a dar por temas, de modo que sus suscriptores puedan recibir info interesante solo de ese tema, e iniciar con esa cuenta conversaciones también temáticas, como en el caso de los foros, que suelen o solían ser más temáticos, tratando de segregar a la gente por temas.
Twitter va a influir mucho en el resto de medios. Ha influido primero en el que más se asimilaba a él, que es el blog. Muchos bloggers han dejado de escribir en sus blogs para hacerlo en twitter, porque veían que era hacerlo dos veces (de ahí que Wired se apresurara quizás en exceso en anunciar la muerte del blog) y twitter le permitía una mayor inmediatez y menos trabajo de preparación de contenidos, un proceso que mata a veces la frescura.
Pero también va a influir en otros medios. Las agencias de noticias, los periódicos… ya están creando servicios de noticias vía twitter, símplemente por la velocidad de respuesta que pueden dar mándando los contenidos desde y hasta el móvil y cualquier otro dispositivo portatil sin la dificultad y exigencia previa de editar el contenido que tienen los medios audiovisuales y también los de internet.
Sin duda por ahora en España está triunfando un uso personal de twitter frente a un uso institucional, pero siempre sugiriendo que se aproveche para usarlo de autopromoción. Es decir, la idea de enganchar a través de twitter a usuarios y redirigirlos al resto de actividades que tengas, muchas de ellas seguro que comerciales, sirviendo twitter también para crearte una imagen más cercana que funciona de manera publicitaria, y también para crear una red de contactos que mezclan lo personal con lo profesional. Abundan los trabajadores y empresarios de agencias online o de empresas informáticas, gurús tecnológicos y otros elementos dentro de ese abanico. No, Twitter no es algo desinteresado, sino que desde el principio ha encontrado quien le busca su aplicación interesada y comercial, porque de todo se puede sacar beneficio directo o indirecto.
Por suerte, por ahora no ha influido en la forma de escribir de la gente, como sí pasó en el caso de los sms. Será porque twitter por ahora curiosamente es terreno más de profesionales de la comunicación que de jóvenes, al menos en España, la comunidad de twitter mantiene un compromiso no escrito para entrar dentro de los 140 caracteres sin tener que recurrir a un uso excesivo de abreviaturas, el llamado lenguaje SMS.
Twitter está creciendo, aún no tiene modelo de negocio, pero está tomando una estrategia distinta, que es la de primero crear una comunidad de usuarios, y dejar que la gente lo use para todo lo que quiera, incluso sugiriendo usos que seguro ni se le pasaron por la cabeza a los creadores de twitter, y después, una vez que la gente lo necesite, sacarles el dinero de alguna forma por seguir usándolo. El peligro es que todos los usuarios estamos esperándolo y dependiéndo de cuál sea la forma, valoraremos si Twitter es tan necesario y tan interesante para usarlo en ese nuevo contexto. Además el uso del API está alejándose de lo que se esperaba, en el sentido de que los usuarios apenas utilizan twitter desde su página oficial, sino que la mayoría usan clientes para escritorio como TweetDeck o Twhirl o clientes para Iphone. Esto puede suponerle un problema a Twitter de cara a insertar publicidad o enviar publicidad junto al contenido (estos clientes podrían filtrarla)
Y para terminar, lectores, sereis todos bienvenidos como followers, y yo a su vez estaré encantado de seguiros, en caso de que querais entrar a este fenómeno, si no es que lo estáis ya. Mi cuenta de twitter es http://www.twitter.com/volgathebest
Posteado en: Miscelanea
6 Enero 2009 / 2 comentarios » / por admin
Nuevas amenazas para nuevos formatos en el inicio del nuevo año. Ayer nos sorprendía un twit desde la cuenta de BarackObama (la cuenta con 168,847 usuarios con la que el ya inminente próximo presidente de los States evangelizaba a sus fieles durante el proceso electoral) en el que se nos ofrecía participar en una encuesta sobre Barack Obama a cambio de un posible premio de 500 dólares en gasolina. Al entrar, un programita geolocalizador te redireccionaba, en caso de no residir en USA, a una web de un casino online.
Veíamos desde hace meses como proliferan en la red “servicios” que ofrecen información instantanea de primera mano, muchas veces insustancial, sobre diferentes aspectos del servicio Twitter, probablemente el Blockbuster en cuanto a innovación tecnológica en la segunda mitad de década -gran ojo, Volga-. Servicios que te informaban de cual había sido el primer usuario añadido a tu lista de amigos, el porcentaje de abandonos que tu cuenta sufría, sus estadísticas y previsiones para el futuro, pidiéndote en todos ellos tu usuario y password para consultar la API de Twitter y extraer la información relevante. Se llegó al extremo de lanzar un servicio que medía tu twitter karma (dato relevante para tu existencia, indudablemente) que resultó ser un fake y que levantó primero ampollas y luego disparó las alarmas sobre las licencias de un servicio muy inmaduro pero de indudable potencial. Recientes ejemplos, como los atentados de Bombay o el twitcast en directo de un accidente aéreo muestran que esta tecnología ha dado en el clavo en cuanto a su confección, difusión y posibilidades.

No sólo en Somalia viven los piratas
La proliferación de aplicaciones para ejecutar y exprimir el potencial de Twitter, los ejemplos de empresas que utilizan Twitter como centro de prensa, agencias de viajes que ofrecen descuentos y ofertas, políticos que lanzan consignas y micromitines sin coste alguno, innumerables beneficios y servicios que se enfrentan a riesgos evidentes como la ciberocupación de cuentas, nombres y marcas ahora que el servicio aún no es conocido de forma masiva o uso ilégitimo de los datos de cuenta pedidos. No hace falta ser Enrique Dans para vislumbrar el potencial de un servicio que, a pesar de pifias como la de ayer en la cuenta de Obama, se presenta como uno de los “must have” de los próximos años.
Mi consejo, que os abráis una cuenta y que trasteéis con esta maravilla que en poco tiempo vendrá de serie con cualquier aparato tecnológico que adquiramos.
Posteado en: Política, Tecnología
Tags: Barack Obama, blog, Hacker, Microblogging, Obama Hacked, post, twitter
3 Enero 2009 / 3 comentarios » / por admin
Como parece que Volga ha empezado el año fuerte, recojo el téstigo de su excelente post sobre el grand guignol y las alusiones en el mismo y en sus comentarios al porno y concretamente a “Deep throat” para rescatar “Inside deep throat (Fenton Bailey & R. Barbato -2005-)”, el excelente documental de la HBO -cómo no- que indaga en la gestación y el alumbramiento de la película porno por excelencia, el emblema de un género denostado por muchos y consumido por legiones -muchos de los consumidores, denostadores-, que en el documental trasciende a su propia condición para convertirse en un claro ejemplo de “revolución social”.

Excelente diseño de cartel
Gerard Damiano, peluquero de profesión y recientemente desaparecido, veía como pasaba la vida y no podía cumplir su sueño de dirigir cine. Como cuenta en su documental, su experiencia como peluquero le proporcionó información de primera mano sobre el compartido sentimiento de insatisfacción sexual y emocional de sus clientas. Con todo ese material y considerando el género pornográfico como el más adecuado a sus posibilidades, empezó a escribir la historia de Linda, una mujer eternamente insatisfecha en sus relaciones con los hombres y que persigue la obtención del placer propio. Un doctor de trazas indescriptibles -un Harry Reems con mucho protagonismo en la intrahistoria del film- descubre la raíz del problema de Linda y se ofrece para solucionarlo.
Ciertamente, tanto el argumento como el propio devenir de la película no dan para una tesis, y es por ello que entender el revuelo que generó su estreno y las dimensiones del fenómeno en que se ha ido convirtiendo con el paso del tiempo convierten al documental en un retrato imprescindible sobre el cine y su circunstancia, sobre su fundamento y el impacto que puede llegar a tener en una sociedad que en ocasiones va por detrás del arte que produce. Sería éste en mi opinión el rasgo esencial de la película en su tiempo -1972-; como bien nos recordaba Elphaba en los comentarios del post de Volga sobre el Grand Guignol, el porno existe desde que el ser humano posee teconología de registro de imágenes; es notoria la histórica afición de algunos monarcas por la pornografía y es innegable la necesidad humana de expresarse sexualmente. Pero el señor Damiano, quizá sin pretenderlo, creó en la figura de Linda Lovelace y en su busqueda del placer un modelo femenino con entidad propia, independiente y libre, y es posible que inconscientemente fuera eso lo que alarmó tanto a la America puritana de entonces -que hoy sigue escandalizándose cuando Janet Jackson muestra un pecho en el intermedio de la final de la Superbowl, por ejemplo-. En este sentido, el documental se centra en la interesante figura de la propia Linda Lovelace, devorada por su papel y que años después renegó de su participación en la película que la lanzó a la fama llegando a participar en una particular “caza de brujas” contra su marido y representante de entonces Chuck Traynor y contra el mismísimo Damiano, acusándoles de abusos y violaciones que tanto el propio Damiano como el abundante material gráfico disponible y los testimonios de los participantes en el rodaje se encargan de desmentir. Linda, desaparecida trágicamente en un accidente de tráfico, acabo engullida (paradójico esto) por el mito creado alrededor de ella. Un personaje contradictorio y triste éste, y un acierto del documental recoger el testimonio de su hija, que recuerda que para ella Linda no era la mujer que ve en esa película sino simplemente “mamá”

Damiano en acción
En el otro extremo, el documental recupera a un Harry Reems maduro y pletórico, orgulloso de su participación en la película y aún escaldado por la reacción conservadora que casi acaba con su frondoso bigote entre rejas. Hoy, desde la distancia, recuerda divertido la repercusión que tuvo su participación en el film, agradece el apoyo que en su momento le otorgaron primeras espadas del star system como Jack Nicholson y Warren Beatty y atiende solícito a los miembros de su club de fans. El extremo opuesto a la fractura existencial de Lovelace.
Mas allá de las peripecias personales del director y protagonistas, el documental analiza aspectos como la censura y la reacción que la película encontró, los particulares métodos de financiación del porno en los Estados Unidos de entonces, con una mafia controlando monopolísticamente el negocio y cobrando regularmente la mitad de la taquilla a unos exhibidores que más que exhibidores parecían funambulistas, y termina dejando en el espectador la sensación de que aquella película descarada, libertina y absolutamente infumable sacudió los cimientos de una sociedad que no volvió a ser la misma tras su estreno.
Posteado en: Cine
Tags: Deep throat, Gerard Damiano, Harry Reems, Inside deep throat, Linda Lovelace, Porno, Sexo
1 Enero 2009 / 10 comentarios » / por volga
¿Cuántas veces hemos oído que el consumo de contenidos graficos y audiovisuales para adultos llevados al extremo es algo propio de estos tiempos modernos? Es casi un lugar común escuchar que el interés por el cine gore, la violencia extrema en los videojuegos, la pornografía (incluyendo las variantes orientales del anime y el manga hentai) son algo surgido hace relativamente poco, hará unos 30 años, y su consumo se dice que denota la decadencia de nuestra sociedad y la pérdida de unos valores morales que por lo visto antes de los años 70 eran impensables.

Estuve viendo el domingo pasado el musical Sweeney Todd en el teatro Español de Madrid, la versión de Mario Gas, con letras en castellano. Una muy buena adaptación para mi gusto, y un buen musical en general, sin mucho del camp típico de los musicales, muy crudo y muy sangriento (con un efecto tan exagerado que lo hace humorístico, claro). Igual algunos no conocen Sweeney Todd; otros despistados, pero menos, creen que es una idea original que se le ocurrió a Tim Burton hace pocos años para seguir dando la brasa con el vale-para-todo Johnny Depp; y los que más, creen que Sweeney Todd empezó con el musical original de 1979 de Stephen Sondheim.
Pero no. Por lo que dice el programa de mano y la wiki, Sweeney Todd se basa en una leyenda popular sobre un personaje que se utilizó literariamente por primera vez en 1846 en un relato por entregas llamado The String of Pearls: A romance (interesante ver las diferencias y similitudes en el argumento entre este relato original y el musical moderno), que se hizo muy conocido. Este relato a su vez lo convirtió George Dibben en una obra de teatro (no un musical por supuesto) que se representó con éxito durante años en los grand guignols de toda Inglaterra, allí llamados blood tubs.
Y aquí me paro, igual que me paré al leer el programa de mano, porque todo lo anterior era una introducción al tema que me interesa. Lo que me provocó curiosidad fue eso de los Grand guignols o Blood tubs. ¿A qué se refieren esos términos? En el programa lo explican como teatros cuyo “repertorio se centraba exclusivamente en historias cargadas de sexo, sangre y violencia” Vaya. Curioso.

Fachada del theatre du grand guignol
Resulta que se les llamó así a un tipo de teatros que siguieron la idea original de un teatro en concreto, llamado obviamente Le Théâtre du Grand-Guignol, que existió en París, más concretamente en la calle Chaptal, 20, en plena zona de Pigalle (para los que no lo conozcan, el barrio de las prostitutas de París) desde 1897 hasta 1962. Ese teatro (y todos los que siguieron su estela) se caracterizaba por ofrecer un programa de 5 ó 6 obras breves, que buscaban un brutal naturalismo y sorprender e inquietar al espectador, de varios géneros pero el más común era el terror. Pero no un terror sutil, sino con violencia gráfica y explícita, que incluía todo tipo de efectos especiales sangrientos para hacerlo más espectacular y con tramas en las que se escenificaban asesinatos, personajes perturbados e imprevisibles, y una estructura similiar que siempre incluía un último acto climático en el que la profusión de sangre, vísceras y otras casquerías ya era exagerada… Además, lógicamente (por el barrio donde estaba) también había sexo explícito y pornografía. ¿No suena todo tremendamente similiar a lo que define el género gore actual?
Sabiendo por tanto la existencia de los grand guignols y su éxito (el teatro francés estuvo abierto 65 años, y a pesar de ser el más pequeño de París eso implica cierto éxito y audiencia) y que los blood tubs ingleses fueron bastante frecuentados durante el periodo de entreguerras sobre todo, podemos saber que a principios del siglo XX ya había una demanda de ese tipo de contenidos extremos (suavizados en Inglaterra porque había más censura)
Por tanto, y como bien dice explícitamente este otro wikiartículo sobre el cine gore la aparición del género gore no fue tanto una novedad para satisfacer los deseos de un nuevo espectador que pedía contenidos extremos inexistente anteriormente, sino más bien fue para dar una continuidad a algo que ya se hacía pero en otro arte escénico, y debido, supongo, a encontrar en el cine un medio en el que se puede dar un efecto mayor de naturalismo y verosimilitud.
Y ni siquiera el cine como medio había sido ajeno a ese tipo de contenidos anteriormente. Desde sus inicios se pueden encontrar muestras de que muchos cineastas querían también incluir esta faceta más dura en su cine. Y no solo en películas para consumo reducido o privado como pueden ser esos ejemplos que aparecen en algunos documentales de películas eróticas o pornográficas aparecidas en colecciones privadas ( algunos videos de ejemplo [+18] ), sino que ya Griffith incluyó en Intolerancia dos decapitaciones o una lanza atravesando un cuerpo.
Entonces ¿Qué pasó entre estos primeros cineastas que no se cortaron en mostrar escenas de violencia gráfica o sexo en sus filmes y la aparición del cine gore de los 70?
Pues por supuesto lo que ocurrió fue la censura, principalmente en EE.UU. En 1934 se promulgó el Production code o Hays code (por el apellido de uno de los líderes republicanos de la época) que regulaba lo que se podía y no se podía ver en pantalla. Este código, muy claro y restrictivo, se aplicó hasta el año 1968 en la industria del cine estadounidense, año en el que entró en vigor un código de regulación de películas por edades, el MPAA rating system, que es el usado actualmente con algunos añadidos.
Debido a esta censura, y con la perspectiva que nos da verlo habiendo pasado tantos años, a mucha gente se nos ha quedado esa idea de que cualquier tiempo pasado fue más civilizado y más moral, simplemente porque a nuestros ojos contemporáneos la historia del entretenimiento de masas del siglo XX la hemos reducido a lo que la gente veía en el cine, y así, viendo ese cine desde los 30 a los 70, parece como si la gente no buscara en aquellos momentos espectáculos en los que se mostrara violencia gráfica o pornografía (muchos siguen recordando con penosa nostalgia el cine clásico en el que “todo se expresaba con un casto beso”), olvidando que cuando no encontraban en él (por censura) ciertos contenidos que querían consumir, muchos acudían a otros medios (teatro, cómic o literatura). En cuanto nos informamos un poco, conocemos que aunque sea de manera underground o de forma reprochable siempre para la moral oficial imperante de cada época, siempre ha habido espectáculos, ya sea en teatro, cabaret, cómic, cine, literatura o pintura, donde la gente ha consumido este tipo de contenidos.
Esto debería servir para refrescar la memoria de muchos historiadores de lo “moderno” que hablan del gore como si hubiera nacido con Blood Feast o la pornografía con Garganta profunda. Y también para aquellos que diagnostican a nuestra sociedad actual de enferma o inmoral por permitir y consumir espectáculos gore o videojuegos violentos olvidando que no somos distintos a otras épocas en cuanto a la fascinación por la violencia y el sexo, atendiendo a la existencia de los grand guignols desde principios de siglo, de los relatos macabros por entregas a mediados del XIX, donde apareció por primera vez Sweeney Todd, el exagerado interés por los sucesos truculentos contados en los periódicos victorianos (recordemos la expectación contemporánea que surgió en el caso de Jack el Destripador) y yéndonos más lejos, el éxito de literaturas tan perversas como la del Marqués de Sade a principios del XIX.
Posteado en: Cine, Miscelanea
31 Diciembre 2008 / 2 comentarios » / por admin
Con las mejores perspectivas cinematográficas para el año que llega, este humilde blog y sus dos curritos os desean un 2009 lleno de buenas sensaciones y mejores películas.
FELIZ 2009
Posteado en: Cine
Tags: Suecia
27 Diciembre 2008 / 1 comentario » / por admin
Si me viera en la tesitura de tener que quedarme con un músico, si alguien me obligara a descartar a los Beatles, a Al Green, a Marvin Gaye o a James Brown, a Aretha, a los Stones, a Camarón, a Sonny Rollins, a los Doors, la Creedence, los Smiths o U2, si alguien me pusiera en tal brete, sin dudarlo me quedaría con Van Morrison. En este año en el que se han cumplido cincuenta desde que el leon de Belfast comenzó una singladura que afortunadamente prosigue hoy, haciendo balance a las cosas más o menos afortunadas que he ido haciendo a lo largo de mi vida, siento que el arisco bardo le ha puesto música a la mayoría de ellas. Le he visto en directo en lugares tan dispares como la plaza de toros de Salamanca o el Teatre del Liceu de Barcelona, he llegado a denunciar ante la policia a su promotor por torearnos a los espectadores empezando la actuación antes de dar entrada y asiento a la gente para que la estrella pudiera coger su avión de regreso a Belfast, y aun perdonando esas veleidades, le sigo considerando el artista de artistas, el portador de la llama -the torch carrier, parafraseando una de sus canciones-
Para el que no conozca la música del señor Morrison, avisarle que tiene ante sí una de las experiencias mas gratificantes que se puede vivir como persona, recorrer una discografía que abarca todo tipo de registros, ámbitos, sonidos, crestas y valles, con momentos algidos como su glorioso debut en 1968 con “Astral Weeks”, el directo “It´s too late to stop now” del 74, su renacimiento musical tras una confusa primera mitad de década de los 80, empeñada en confusas aventuras religiosas, con su “No guru, no method, no teacher”, el retorno al climax creativo en los “Hymns to the silence” del 91 o su glorioso “Healing Game” del 95. El año pasado lanzó un triple recopilatorio, “Still on top”, que recoge con precisión quirúrgica lo mejor de su discografía y en el que podéis haceros una idea del territorio por el que Morrison y su música transitan. Yo ayer lo compré -aun teniendo practicamente su discografía completa en CD- por 9 euros. No se me ocurre un regalo mejor para estas navidades.

Siempre furioso el león de Belfast
Pretender analizar en profundidad la obra de Van Morrison es una quimera. Necesitaría en muchos casos un post por década, en ocasiones por álbum, para hacer justicia a la complejidad y a la desmesura de la mayoría de las canciones del irlandés. Autor muy reconocible en su estilo -el scat como técnica interpretativa, la íntima conexión entre Blues y Folk, el conocimiento de los clásicos -Jimmy Rodgers, Woody Guthrie, Lonnie Donegan- del que han bebido autores tan dispares como Bob Dylan o Johnny Cash, la íntima reverencia a la tradición poética clásica -John Donne o Rimbaud, presentes en sus canciones-, el recuerdo continuo de sus vivencias de infancia, la única patria que merece la pena ser defendida, o el apego a los lugares en los que el autor creció -esa Hyndford Street tan bellamente cantada en los Himnos del silencio-, son algunos de los rasgos que distinguen a un músico muy vinculado con el blues pero que sin embargo consiguió encontrar un camino musical propio que recorrer hasta nuestros días.
Para no extenderme, que me conozco, y preciándome de haber convertido a algún amigo a la causa tras mucho insistir, cosa que espero que suceda con alguno de vosotros, os dejo mi recomendación y un video de una de sus actuaciones en vivo.
Posteado en: Música
Tags: Música, Van Morrison